De la gestión de chatarra a la recuperación de recursos: por qué el reciclaje profesional de cables está cambiando en 2026
De la gestión de chatarra a la recuperación de recursos: por qué el reciclaje profesional de cables está cambiando en 2026
Septiembre de 2026 | Reciclaje de cables y tecnología medioambiental
Durante décadas, los cables y alambres eléctricos de desecho solían considerarse residuos de escaso valor.
Se recogían, se clasificaban, se desmontaban a mano o se vendían como chatarra mixta.
Pero el sector del reciclaje está cambiando.
En 2026, la atención se está desplazando cada vez más de simplemente gestión de residuos a recuperar materiales valiosos de una forma más controlada y eficiente.
Este cambio reviste especial importancia para los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, los residuos de la construcción, las infraestructuras de telecomunicaciones y los residuos de cables industriales.
Y en el centro de esta transformación se encuentra un material muy sencillo:
Cobre.
El reciclaje de cables está entrando en una era más profesional
El sector mundial del reciclaje se enfrenta a un reto fundamental.
Cada vez se sustituyen más aparatos eléctricos y electrónicos, mientras que, al mismo tiempo, las industrias buscan formas de recuperar materiales más valiosos de los productos al final de su vida útil.
La Unión Internacional de Telecomunicaciones ha destacado el creciente problema que suponen los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), señalando que la generación mundial de residuos electrónicos alcanzó los 62 millones de toneladas en 2022 y se prevé que llegue a los 82 millones de toneladas en 2030. Sus recomendaciones hacen hincapié en la recogida, el desmontaje, la recuperación y la valorización de recursos de forma respetuosa con el medio ambiente.
Esto está generando nuevas expectativas para las empresas de reciclaje.
Ya no basta con preguntarse:
«¿Cómo podemos deshacernos de estos cables que ya no servimos?»
La pregunta más importante es:
«¿Cuánto material valioso podemos recuperar de ello?»
Esa diferencia está transformando el modelo de negocio del reciclaje de cables.
Las nuevas normas internacionales prestan mayor atención a la calidad de la recuperación
Un acontecimiento importante en 2026 es la publicación de IEC 63395:2026, una nueva norma internacional que aborda la gestión sostenible de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.
La norma abarca el proceso desde la recogida hasta la devolución de los productos, componentes, materiales o energía recuperados a la cadena de valor.
Es importante destacar que también aborda aspectos como trazabilidad, seguimiento, tasa de recuperación y calidad de la recuperación.
Esto refleja una tendencia más generalizada en todo el sector del reciclaje.
El reciclaje se evalúa cada vez más no solo en función de la cantidad de residuos que llegan a una planta de reciclaje, sino también en función de:
¿Qué materiales se recuperan?
La eficacia con la que se separan
¿Qué calidad tienen los materiales recuperados?
Si es posible supervisar el proceso
Si los materiales recuperados pueden reincorporarse a la cadena de valor industrial
Para las empresas de reciclaje de cables, esto significa que la selección de equipos se está convirtiendo en una parte cada vez más importante del proceso de reciclaje.
Por qué los cables viejos son algo más que «chatarra»
Un cable desechado puede parecer sencillo a simple vista.
Pero, en realidad, se trata de una combinación de materiales.
El conductor puede contener cobre, mientras que las capas exteriores pueden estar compuestas por plástico u otros materiales aislantes.
Si estos materiales permanecen mezclados, el valor económico del cobre recuperado puede verse limitado.
Si se procesan y separan adecuadamente, un mismo cable puede convertirse en dos o más flujos de materiales útiles.
Esta es la idea fundamental en la que se basa la granulación del alambre de cobre.
En lugar de considerar un cable como un único residuo, la empresa de reciclaje lo procesa como un combinación de recursos recuperables.
El proceso básico puede representarse de la siguiente manera:
Cable de desecho → Reducción de tamaño → Granulación → Separación → Gránulos de cobre + Material no metálico
La configuración exacta del proceso depende del tipo de cable y de las características de la materia prima.
Pero el objetivo sigue siendo el mismo:
Aprovecha al máximo el valor de los materiales que, de otro modo, se considerarían residuos.
Europa está identificando explícitamente los cables como una oportunidad de recuperación
El cambio también se aprecia a nivel normativo.
En mayo de 2026, la Unión Europea publicó el Reglamento de Ejecución (UE) 2026/1116 de la Comisión, en el que se identifican los productos, componentes y flujos de residuos que se considera que tienen un potencial relevante para la recuperación de materias primas críticas.
El reglamento incluye específicamente infraestructuras energéticas e infraestructuras de telecomunicaciones, así como los residuos de construcción y demolición, centrándose en cobre, aleaciones de cobre y cables en edificios.
Esta es una señal importante para el sector del reciclaje.
Los residuos de cable no son simplemente un problema de gestión de residuos.
Cada vez se reconoce más como parte de una posible fuente de materias primas secundarias.
Para las empresas de reciclaje, esto supone un motivo para mejorar la forma en que se recogen, procesan y separan los residuos de cable.
Por qué pelar los cables a mano no siempre es suficiente
El pelado manual puede ser una buena opción para ciertos tipos de cable.
Puede resultar útil cuando el cable es grueso, uniforme y fácil de manipular.
Sin embargo, muchas empresas de reciclaje reciben residuos de cables de distintos tipos.
El material que se reciba puede incluir:
Diferentes diámetros de cable
Cables flexibles
Cables eléctricos
Cables de comunicación
Troncos cortos de cable
Cables de cobre aislados
Chatarra irregular
El procesamiento manual de este material puede resultar una tarea que requiere mucho tiempo y mano de obra.
Un sistema de granulación mecánica ofrece otra alternativa.
En lugar de recurrir exclusivamente al trabajo manual, el cable se tritura y se procesa mecánicamente para poder separar las fracciones de cobre y las no metálicas.
Esto puede resultar especialmente útil cuando una empresa de reciclaje necesita procesar un volumen mayor y más continuo de material.
El objetivo no es simplemente «más procesamiento»
Un aspecto importante que deben tener en cuenta los compradores de equipos es que una mayor capacidad no implica automáticamente una mayor rentabilidad en el reciclaje.
Una máquina de reciclaje debe adaptarse al material que se va a procesar.
Por ejemplo, es posible que una empresa que procese una cantidad relativamente pequeña de cable cada día no obtenga beneficios al instalar un gran sistema industrial.
Por el contrario, una empresa de reciclaje que reciba varios cientos de kilogramos de cable cada hora puede encontrar cada vez más difícil ampliar la capacidad de procesamiento manual.
Por eso, a la hora de elegir un equipo profesional hay que tener en cuenta varios factores:
Materia prima
¿Qué tipo de cable hay disponible?
Volumen
¿Qué longitud de cable se puede suministrar de forma constante?
Composición del material
¿Qué porcentaje del material recibido corresponde al cobre, al plástico y a otros componentes?
Rendimiento requerido
¿Cuántos kilogramos por hora necesita procesar realmente la empresa?
Instalación
¿De qué espacio se dispone y cuáles son las condiciones eléctricas?
Mercado de distribución
¿A dónde se llevarán el cobre y los materiales no metálicos recuperados tras la separación?
Una máquina es solo una parte del negocio del reciclaje.
El flujo completo de materiales es lo que determina el resultado comercial.
JIACUI Desarrolla trituradoras de alambre de cobre para distintos requisitos de procesamiento
Henan Jiacui Intelligent Equipment Co., Ltd. (JIACUI) ofrece una gama de trituradoras de alambre de cobre diseñadas para diferentes capacidades de procesamiento.
La documentación técnica de la empresa recoge varios modelos, entre ellos el RC-CWG46A, RC-CWG260, RC-CWG300, RC-CWG350, RC-CWG400, RC-CWG660, RC-CWG800 y RC-CWG1000.
La gama permite que las distintas plantas de reciclaje elijan los equipos en función del rendimiento previsto.
El RC-CWG46A se especifica en aproximadamente 60-80 kg/h, con una potencia nominal total de 5,58 kW.
El RC-CWG260 aumenta la capacidad especificada hasta aproximadamente 150-170 kg/h, con una potencia total de 9,05 kW.
Para operaciones de mayor volumen, el RC-CWG400 se especifica en aproximadamente 350-400 kg/h, mientras que el RC-CWG660 se especifica en aproximadamente 600-650 kg/h.
Entre los modelos más grandes se encuentran los RC-CWG800, con una capacidad especificada de aproximadamente 700-900 kg/h, y el RC-CWG1000, con una capacidad especificada de aproximadamente 900–1.000 kg/h.
Esta gama refleja un principio importante en el ámbito de los equipos de reciclaje:
La mejor máquina no es necesariamente la más grande. Es aquella que se adapta a la materia prima, a los requisitos de rendimiento y al entorno operativo.
Una mejor separación puede traducirse en una mejor gestión de los materiales
El valor del reciclaje de cables está estrechamente relacionado con la separación.
Cuando el cobre permanece mezclado con el aislamiento de plástico, la empresa de reciclaje se enfrenta a un material mixto.
Una vez separados los materiales, cada fracción puede tratarse en función de su propio uso posterior.
El cobre puede incorporarse a la cadena de reciclaje de metales.
La fracción no metálica puede gestionarse por separado en función de su composición y de los requisitos locales en materia de reciclaje.
Esto convierte la separación de materiales en un paso fundamental para transformar la gestión de residuos en recuperación de recursos.
El objetivo no es generar residuos más rápidamente.
Es para crear flujos de materiales más limpios y más fáciles de gestionar.
El reciclaje se está orientando cada vez más hacia los datos y la calidad
Otro cambio importante en el sector del reciclaje es la creciente importancia de la documentación y el control de los procesos.
El énfasis que pone la nueva norma IEC 63395:2026 en la trazabilidad, la supervisión, la tasa de recuperación y la calidad de la recuperación refleja esta tendencia más amplia.
Para las empresas internacionales de reciclaje, esto podría cobrar cada vez más importancia.
Es posible que los clientes que compren materiales reciclados deseen obtener más información sobre dichos materiales.
Es posible que las autoridades reguladoras exijan una mejor gestión de los flujos de residuos.
Es posible que las empresas de reciclaje tengan que demostrar que sus actividades cumplen los requisitos medioambientales y de calidad.
Por lo tanto, los equipos no deben considerarse simplemente como maquinaria, sino como parte de un flujo de trabajo de reciclaje más amplio.
La economía del reciclaje de cables está cambiando
Hay otra razón por la que este cambio es importante.
El cobre se ha convertido en un material estratégico cada vez más importante.
Al mismo tiempo, la tendencia mundial hacia la electrificación está aumentando la demanda de cobre en las redes eléctricas, las energías renovables, los vehículos eléctricos, los centros de datos y otras infraestructuras.
Esto da lugar a una situación en la que se pide al sector del reciclaje que recupere más cobre de los productos y las infraestructuras existentes.
Un análisis de 2026 publicado por el fabricante de cables Nexans sostiene que la demanda mundial de cobre podría alcanzar unos 40 millones de toneladas en 2030, frente a una capacidad de producción prevista de aproximadamente 33 millones de toneladas, lo que pone de relieve la importancia del cobre reciclado como parte del panorama futuro del suministro.
Esto no significa que el reciclaje vaya a sustituir a la minería.
En cambio, significa que El cobre de segunda mano está adquiriendo cada vez más importancia en el panorama general de los recursos..
Para las empresas dedicadas al tratamiento de cables de desecho, esto puede suponer un motivo de peso para mejorar la eficiencia del proceso.
¿Qué significa esto para las empresas de reciclaje de cable?
El sector del reciclaje está evolucionando hacia un modelo más profesional.
El modelo anterior era:
Recoger → Clasificar → Vender
El modelo que está surgiendo se parece más a:
Recoger → Procesar → Separar → Recuperar → Verificar → Vender
Esa diferencia es significativa.
Una empresa de reciclaje que invierta en equipos de tratamiento adecuados puede tener un mayor control sobre el material que recibe y los productos recuperados que fabrica.
Por lo tanto, para las empresas que cuentan con un suministro estable de cables de desecho, una trituradora de alambre de cobre puede convertirse en algo más que una simple máquina de tratamiento de residuos.
Puede llegar a formar parte de la infraestructura de recuperación de materiales.
La gama de equipos de JIACUI abarca diferentes escalas
Una de las ventajas de contar con varios modelos de máquinas es que las empresas de reciclaje pueden evaluar los equipos en función de su funcionamiento real, en lugar de adoptar un enfoque único para todos los casos.
Por ejemplo:
| JIACUI Modelo | Resultado especificado |
|---|---|
| RC-CWG46A | 60-80 kg/h |
| RC-CWG260 | 150-170 kg/h |
| RC-CWG300 | 100-120 kg/h |
| RC-CWG350 | 200-220 kg/h |
| RC-CWG400 | 350-400 kg/h |
| RC-CWG660 | 600-650 kg/h |
| RC-CWG800 | 700-900 kg/h |
| RC-CWG1000 | 900–1.000 kg/h |
Estas cifras se basan en las especificaciones técnicas publicadas por JIACUI y deben considerarse capacidades orientativas; el rendimiento real depende de la materia prima y de las condiciones de funcionamiento.
Esto ofrece a los compradores un punto de partida práctico a la hora de comparar equipos.
En lugar de preguntarse cuál es «el mejor» granulador de cobre, una pregunta más útil sería:
¿Qué configuración de procesamiento es la adecuada para nuestros residuos de cable?
El siguiente paso en el reciclaje de cables es una mejor recuperación de recursos
El sector del reciclaje está abandonando poco a poco la idea de que los residuos simplemente tienen que desaparecer.
El nuevo objetivo es comprender qué valor queda en los residuos y recuperar la mayor parte posible de ese valor.
En el caso de los cables eléctricos, ese valor suele concentrarse en el conductor de cobre.
La combinación de las nuevas normas internacionales, las políticas de economía circular y la creciente demanda de materias primas secundarias está impulsando al sector en la misma dirección:
mejor recogida, mejor tratamiento y mejor valorización.
Para las empresas de reciclaje, esto supone una oportunidad.
Los residuos de cable que llegan hoy a una planta de reciclaje pueden convertirse mañana en una fuente de cobre secundario.
Y el equipo utilizado para procesar ese cable puede determinar la eficiencia con la que el material se desplaza desde de flujo de residuos a flujo de recursos.
De la gestión de residuos a la gestión de recursos
Es poco probable que el futuro del reciclaje de cables venga determinado únicamente por la cantidad de residuos que una empresa pueda procesar.
Se definirá cada vez más en función de la eficacia con la que la empresa sea capaz de recuperar, separar y gestionar los materiales valiosos que contienen dichos residuos.
Esa es la verdadera oportunidad que ofrece la granulación del alambre de cobre.
Un cable desechado no supone el final de la vida útil de un material.
Con un sistema adecuado de recogida, tratamiento y reciclaje, puede convertirse en el comienzo de otra.
Para el sector mundial del reciclaje, ese cambio —de del tratamiento de residuos a la recuperación de recursos—podría llegar a ser uno de los cambios más importantes de la década.